domingo, 23 de mayo de 2010
PUNTO 2 - EL DISTANCIAMIENTO DE LA EMOCIÓN
Habíamos dicho en el post anterior que: "... si algún animal o cosa inanimada produce la risa, es siempre por su semejanza con el hombre, por la marca impresa por el hombre o por el uso hecho por el hombre". (textual de Henri Bergson). Ahora, que para que la risa se produzca es necesaria cierta insensibilización por parte del espectador. O sea, tiene que haber cierta indiferencia de nuestra parte hacia aquello que estamos viendo. En cuanto nos comprometemos emocionalmente con la acción, la gracia desaparece. Cuando sufrimos un percance, por ejemplo: Se me hizo un tajo enorme en el pantalón y estoy en el medio de la calle, muy lejos de casa. Es evidente que en ese momento que lo estoy viviendo, resulta dramático, para nada me resulta gracioso, es más, sufro. Pasado un tiempo, en una rueda de amigos, cuento este hecho como algo divertido, una anécdota simpática. La emoción ya no está, sólo estoy describiendo el hecho acaecido desapasionadamente, y por ende, resulta gracioso. Henri Bergson da este ejemplo: "Basta que cerremos nuestros oídos a los acordes de la música en un salón de baile, para que al punto nos parezcan ridículos los danzarines."...y agrega el autor: "Lo cómico, para producir todo su efecto, exige como una anestesia momentánea del corazón. Se dirige a la inteligencia pura. Por lo tanto, agrego que el humor es un hecho que tiene que ver con la inteligencia. Hay una serie de circunstancias manipuladas por el autor, que es preciso como público decodificarlas para que nos causen gracia. Esto tiene que ver con la idiosincracia, con usos y costumbres, con códigos conocidos por comunidades, grupos...dependerá de la habilidad del autor para que el accionar cómico sea decodificado por la mayor cantidad de pùblico posible (si es eso lo que le interesa).
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